lunes, 20 de mayo de 2013

Trastornada...


jet lag.

(Voz ingl.).

1. m. Trastorno o malestar producido por un viaje en avión con cambios horarios considerables.




Pues así voy yo... como vaca sin cencerro... A las 7 de la mañana los ojos como platos... y nada, que no hay forma... Pero lo conseguiré... y si no... al tiempo... 

martes, 14 de mayo de 2013

Aquí se queda la humedad, que yo me voy (HK 9)

Último día en Hong Kong... La humedad metida hasta los huesos... Aún así, una pasada... He caminado a contracorriente en plena hora punta y pensaba que no llegaba al final del centro comercial...
Hoy una comida china bien buena... Si no fuera porque dentro de los garitos hace tal frío que todo se enfría enseguida ( lo mismo lo hacen para que comas a la velocidad del rayo...)... Y luego sales de nuevo a la calle y la bofetada de calor te devuelve a la cruda realidad...
Maleta cerrada...(como se les ocurra decirme en el aeropuerto que la abra, no la cierro de nuevo ni de coña...), a punto de darme una ducha y ponerme ropa algo más abrigada (llegaré empapada al
aeropuerto)... Pero es que luego los vuelos son heladores... Y lo suyo es dormir toda la noche, del tirón... Siguiente parada: Dubai.... Dos horitas, paseo y otra vez para los aires....







De un Buda a una cena (HK 8)

Ayer fue el día del Buda gigante... Realmente impresionante.... Pedazo de bicharraco... La gente se dedica a hacer ofrendas a base de quemar incienso (como si no hubiera un mañana) y quemar papel en unos lugares preparados para ello.... Y venga a quemar y quemar papel... Por cierto, que eran una pasada. Le pedí uno a una señora (para hacerme un cuadro) y me miró como si viniera de otro planeta (en realidad vengo...)... Por cierto, a pesar de la sorpresa, me lo dio.
Regreso con un teleférico con suelo de cristal (¿¿estará muy sucio para tirarnos al suelo a hacer una foto?? La respuesta rápida: no) y por la noche cena en el Bcn de Hong Kong (Peel Street, Soho). Delicado, perfecto, una gozada... Además el sitio, que es una barra en la que puedes observar al cocinero en sus menesteres, no estaba muy atareado, así que nos estuvo contando de todo (por ejemplo de donde sacaban las gambas de Palamós y demás delicias)... Todo, nos lo comimos todo. Ocho platos y tres postres... Ni un grano de arroz quedó en el plato. Es carete, pero merece la pena a modo de homenaje final ...